Relato detallado del accidente

Ha habido muchos comentarios y opiniones en relación al accidente. Siento que es tiempo (para todos) de tener un relato detallado de los eventos que ocurrieron y, seguramente, entenderán por qué estoy haciendo lo que hago y podrán ayudarme, si así lo desean.

El accidente ocurrido a principios del año 2009 en Aconcagua, fue trágico en muchos sentidos. Federico Campanini , mi esposo y un experimentado guía profesional, murió en ese cerro en enero, después de más de dos días de luchar por su vida y la de sus clientes.

El grupo (Federico y 4 italianos) llegó a la cumbre entre las 3 pm y las 4 pm del día 6 de enero, que no es muy tarde para hacer cumbre. Federico llamó por radio a su asistente (quien había comenzado el descenso varias horas antes con un quinto cliente que se sentía enfermo) para avisarle que ya habían llegado a la cumbre. Incluso le comentó a su asistente que pensaba que el regreso sería difícil debido a que el tiempo se estaba deteriorando. El temporal llegó rápidamente a la cumbre y la cubrió de nubes, desorientando a Federico y sus clientes, que al comenzar el descenso erraron el camino de bajada, ingresando equivocadamente en el Glaciar de los Polacos. Poco tiempo después uno de los clientes (Matteo Refrigerato) se cayó y Federico tuvo que rescatarlo con una cuerda, consumiendo una considerable cantidad de energía en el proceso. Inmediatamente después de rescatar a su cliente, Federico llamó por radio a su asistente y le comentó que todos estaban bien, pero que no estaba seguro del lugar en el que estaban debido a la poca visibilidad. Dijo que de acuerdo al altímetro, estaban a 6800 msnm (22.300 fasl). El asistente avisó a la Patrulla de Rescate, pero debido al temporal, la Patrulla decidió no intentar rescatar a Federico y sus clientes. Su asistente decidió subir nuevamente a la cumbre, sólo, pero no pudo llegar hasta ellos a causa de la tormenta y tuvo que regresar. Es comprensible que semejante tormenta haya impedido cualquier intento de cumbre, sin embrago muy pocas personas fueron notificadas de la situación y a causa de ello no hubo una organización de un plan inicial por parte del Parque, que era claramente lo que la situación demandaba. Este fue el primer gran error, porque un plan de rescate en la altura requiere una intensa organización logística. Fue un tiempo precioso perdido. Querían esperar a que se discipara la tormenta mientras 5 personas debían pasar la noche del 6 de enero a la intemperie, a 6700 msnm (22,000 fasl).

Aproximadamente a las 5 am del 7 de enero, Federico intentó hacer contacto radial con cualquiera que estuviera atento. Los Guardaparques en Plaza Argentina (campamento base del Glaciar de los Polacos) recibieron el llamado y le preguntaron dónde se encontraban. Federico describió el lugar y los Guardaparques supusieron que probablemente estaban en la cara del Glaciar de los Polacos. Federico incluso les avisó en ese momento que una de sus clientes había fallecido, Elena Senin. Poco después, el próximo radio llamado lo realizó uno de sus clientes italianos ya que Federico no estaba en condiciones de hacerlo. En Plaza Argentina había 4 voluntarios esperando que el tiempo mejorara para intentar llegar a la cumbre. Habían logrado llegar al campamento 1, adonde esperaron esa noche (7 de enero) debido a las inclemencias del temporal. Así y todo no hubo reacción por parte del Parque para comenzar la organización logística para emprender la búsqueda.

Después, durante la mañana del 7 de enero, el Parque usó un helicóptero para tratar de localizar al grupo, para que los rescatistas, sabiendo dónde se encontraban, pudieran elaborar la mejor estrategia. Sin embargo, el Guardaparques que iba en ese vuelo, no estaba muy familiarizado con esa cara de la montaña, por lo que no pudo indicarle a la Patrulla la ubicación exacta del grupo perdido. Se hizo necesario entonces realizar un segundo sobrevuelo para localizarlos y esa información recién estuvo disponible la mañana del día 8 de enero. Este fue el segundo gran error ya que se perdió mucho tiempo y no se sabía a ciencia cierta si se podía acceder a ellos desde la cumbre o si era posible hacerlo a través de otra ruta. Tampoco se sabía qué equipo específico era necesario llevar para el rescate. Si hubiese ido una persona familiarizada con la cara Este del cerro en esos vuelos, se podría haber ahorrado mucho tiempo vital.

Entre las 11 am y la 1 pm del 7 de enero, muchos guías de montaña llegaron a Horcones, la entrada al Parque Aconcagua. En la oficina de Guardaparques les informaron que el grupo de montañistas estaba perdido en “La Canaleta” (que es el tramo final antes de llegar a la cumbre por la ruta normal), y que la Patrulla de Rescate estaba controlando la situación. A esos guías nadie les dijo que había un guía argentino en el grupo, ni que necesitaban ayuda. Los guías continuaron hacia el próximo campamento (Confluencia) tranquilamente ya que asumieron que todo estaba bajo control. No fue hasta que llegaron a Confluencia que se enteraron de la gravedad de la situación. Uno de esos guías era gran amigo de Federico y llamó inmediatamente a la oficina de Guardaparques para obtener mayor información. Pero no tenían casi ninguna!. No contentos con esto, los guías consideraron que no podían quedarse a esperar a que el Parque o la Patrulla de Rescate resolvieran la situación ya que daba la impresión de que no habían logrado mucho hasta el momento.

Un plan improvisado

Lentamente, guías, porteadores y otras personas en diferentes lugares del parque se dieron cuenta de la situación y estaban dispuestos a hacer algo, pero no existía una coordinación hasta ese entonces. Muchos participaron en el rescate (más de 60 personas), pero no tenían ningún protocolo al que atenerse ya que el Parque Aconcagua no posee protocolos formales de rescate y prehospitalarios.

En Confluencia, los guías preguntaron si el helicóptero podía llevarlos hasta Plaza de Mulas (campamento base por la ruta normal), a 4200 msnm (14,000 fasl), adonde arribaron la tarde del 7 de enero y se encontraron con que había muchos voluntarios que estaban listos para comenzar el ascenso hacia la cumbre. A causa del mal tiempo en la parte superior del cerro, debido a que no sabían la ubicación exacta del grupo y porque no había ningún plan o protocolo para coordinar los esfuerzos de todos aquellos que estaban diseminados por diferentes partes del cerro y dispuestos a ayudar, decidieron a las 9 pm, en Plaza de Mulas, crear un plan de rescate. A esa reunión asistieron algunos guardaparques, dos doctores del servicio del Parque y muchos voluntarios: guías de montaña, porteadores y gente que trabajaba haciendo soporte de las expediciones desde el campamento base. Comenzaron haciendo una lista de aquellos que estaban en condiciones de llegar a la cumbre, del equipo que necesitarían para el rescate y definiendo cuál sería la estrategia para llegar a las víctimas y evacuarlos. (Nuevamente aclaro que si en el primer sobrevuelo hubiese ido una persona conocedora de la cara Este del cerro, todo este plan se hubiese podido realizar mucho antes).

Mientras, había un guía en el campamento Canadá (5000 msnm/16,500 fasl), Willie Benegas, quien se había enterado “accidentalmente” sobre la emergencia cuando vió al helicóptero sobrevolando el cerro esa mañana y puso atención a las comunicaciones radiales de la Patrulla de Rescate sobre el asunto. Avisó que estaba en Campo Canadá y que desde allí podía intentar llegar a la cumbre. Había además dos miembros de la Patrulla en Nido de Cóndores (5450 msnm/18,000 fasl) que ya se estaban moviendo hacia la cumbre. En la reunión de Plaza de Mulas se llegó a la siguiente conclusión: durante la mañana del 8 de enero un helicóptero debía sobrevolar el cerro para ubicar exactamente al grupo de víctimas, llevando luego desde el campamento base hacia Nido de Cóndores a los más fuertes, rápidos y entrenados de los rescatistas. Una vez allí, estos rescatistas debían ascender lo más rápido posible hacia la cumbre, descender hasta donde se encontraba el grupo, estabilizar la escena y hacer un “triage” (Triage es un proceso usado en situaciones de emergencia para priorizar a los pacientes, basado en la severidad de sus condiciones. Este proceso permite a los rescatistas o al personal médico racionar el tratamiento de manera eficiente cuando los elementos con los que se cuenta no son suficientes para que todos sean tratados adecuadamente de manera inmediata). Era parte del plan también, que algunos rescatistas ascendieran con botellas de oxígeno hacia Nido de Cóndores para alcanzárselas a los que subirían a la cumbre, pero por alguna serie de razones, técnicas incluso con el helicóptero, quienes tenían el oxígeno nunca llegaron a encontrarse con los que rescatarían al grupo de víctimas.

A las 12:30 hs del 8 de enero el jefe de la Patrulla llegó a la cumbre y pocos minutos después otros guías lo hicieron. Para llegar a Federico y sus clientes, tenían que descender por el Glaciar de los Polacos. Encontraron algunas pertenencias del grupo en el camino y poco tiempo después a los expedicionarios, aun vivos!. Primero estabilizaron la escena, moviendo a las víctimas lejos del acantilado en donde se encontraban, luego comenzaron con el “triage”. Basados en el triage, el equipo de rescate llegó a la conclusión de que Federico era el que estaba en condiciones más graves. A todos les habían suministrado Dexametazona y les habían dado agua. Los italianos reaccionaron favorablemente. Estaban en condiciones de caminar con la ayuda de uno a tres rescatistas y fueron asistidos a medida que se movían lentamente hacia la cumbre. Federico , sin embargo, se encontraba en estado crítico. No era capaz de levantarse por su cuenta, ni casi con ayuda. Los miembros de la Patrulla no tenían un trineo, una carpa o una bolsa de dormir para asistir a Federico. Esto era en parte porque el Parque no tiene el equipo apropiado para rescates. Pensaban que era suficiente con un trineo construido de manera improvisada cortando un tanque de plástico de 200 lts por la mitad. La otra razón por la que no tenían el equipo necesario era porque nadie esperaba encontrarse con ese escenario.

Los que intentaron ayudar a Federico se encontraban en una situación muy difícil ya que sus recursos eran limitados, las condiciones del tiempo eran extremas y se encontraban encima de los 6700 msnm (22,000 fasl). Pasaron varias horas tratando de subir a Federico, quien no estaba en condiciones de moverse por su cuenta y salvar su vida. Incluso llamaron por radio muchas veces pidiendo que subieran más personas a ayudarlos, pero los demás ya estaban ayudando a las otras víctimas o aun estaban muy abajo en el cerro. La parte del video del rescate que se ha hecho pública y ha causado tanta controversia y angustia, fue filmada durante un corto lapso dentro de todo el rescate. Lo que yo vi en el video, que es shockeante, es a un grupo de voluntarios quienes pusieron todo el corazón para tratar de salvar a Federico, poniendo en riesgo su propia vida.

Federico Campanini murió el 8 de enero de 2009 en el Aconcagua. Luego se determinó que murió de un edema pulmonar. Los voluntarios que intentaron rescatar a Federico, aquellos que ustedes vieron en el video, así como todos aquellos que quisieron ayudarlo, no son responsables de su muerte.  La improvisada patrulla de rescate trabajó junta y fue increíble lo que hicieron considerando las circunstancias (salvando la vida de tres personas), pero muchísimo tiempo se perdió teniendo en cuenta que no había un protocolo oficial.  Por los tanto, si hubiese existido un PROTOCOLO de rescate, los chances de sobrevivencia de Federico Campanini hubiesen sido mucho mayores.

Durante las primeras 24 horas las víctimas estuvieron atrapadas cerca de la cumbre, hubo una mínima respuesta oficial de parte de la Patrulla de Rescate y de los Guardaparques. Esta clase de accidentes (múltiples víctimas a gran altura y en medio de un temporal) requiere de una adecuada coordinación y un descomunal esfuerzo, que en este caso sólo fue asumido cuando las noticias se esparcieron entre los guías, porteadores y otras personas que trabajaban en el cerro. Toda esta gente empujó junta de manera voluntaria, por propia iniciativa. No les fue pedido oficialmente, como hubiese debido suceder en caso de existir un protocolo adecuado. Durante todo el tiempo en que se desarrolló esta desgracia, hubo poca comunicación entre la Patrulla de Rescate, Guardaparques, guías, porteadores y otros voluntarios, y esto, creo yo, es porque no había un protocolo al qué atenerse. Hubo mucha improvisación, que es fantástico, si consideramos que al menos hubo gente que intentó hacer algo, pero esto creó una situación caótica y mucho tiempo se pierde en medio del caos.

Profesionalismo y Responsabilidad

Hablé con los italianos y me dijeron que Federico actuó de manera profesional durante todo ese tiempo, dándoles esperanza y ánimo, instándolos a no rendirse, compartiendo sus guantes con ellos. De hecho, los italianos lo consideran un heroe y por ello están vivos aun, debido a su esfuerzo y profesionalismo hasta el final. Federico, como corresponde a un guía, se hizo cargo de la situación y yo creo que perdió su vida a causa del esfuerzo que significó salvar la vida de sus clientes.

El asunto es sobre la toma de responsablidades. Al presente mucha gente está buscando alguien a quién culpar. Algunos hasta quisieron responsabilizar a los voluntarios que aparecen en el video, otros quieren responsabilizar a Federico. Como sea, este no fue el primer accidente en Aconcagua y Federico no ha sido el primero en perder su vida durante un rescate negligente. A pesar de todo, pido que dejemos de buscar culpables en aquellos que dieron lo mejor de si en esas circunstancias. Mas bien pido que busquemos en el SISTEMA. El sistema es poco profesional en los niveles administrativos y no apoya los esfuerzos de muchos de los individuos que trabajan en el parque. Aconcagua es una de las siete cumbres, ascendida por montañistas de todo el mundo. Para una montaña que es tan conocida y escalada por tanta gente, un protocolo es escencial y creo que es también responsabilidad de la comunidad internacional de montañistas el asumir la responsabilidad de ayudar a producir cambios en el Aconcagua.

Cambiemos el sistema

En el presente, muchas personas y yo (guías, compañías y organizaciones médicas, tanto en Argentina como en USA) estamos tratando de crear protocolos de rescate y prehospitalarios para presentar en el Parque Aconcagua. También estamos tratando de organizar seminarios y de proveer equipo básico a la Patrulla de Rescate del Aconcagua. El 9 de enero de 2009 perdí a mi esposo, pero afortunadamente su muerte no fue en vano. Por suerte (y a causa de esa desgracia) el Parque Aconcagua va a mejorar su sistema de organización de rescates y se salvarán vidas en el futuro.

Nota:  “El Fede” Campanini, con la colaboración de una guía de algunas empresas, el equipo de búsqueda y rescate, guardabosques del parque Aconcagua, guías de montaña, y los porteros, instalado tres alijos de rescate en la montaña.

Trabajando juntos, algo positivo se viene.

One comment on “Relato detallado del accidente

  1. Marin Carroll on

    Although I have never climbed, and the highest I’ve hiked was to Camp Muir on Rainier a few years ago, I am moved by this account, and the strength of Federico Campanini’s dear wife to get rescue operations in place properly for this very popular climbing destination. I am glad to have dropped by their table at RMi’s Mountain Fest this year, and learn of this foundation. I will resolve to offer support in the future for this important project. ~Marin in Seattle

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